Llevamos más de 25 años trabajando juntos. Luis empezó con 16 en laboral y ahí sigue; Guillem montó una gestoría online, la vendió y no paró. En 2018 juntamos los dos mundos y nació Tax Factory.
La montamos porque sabemos lo que es estar solo con tu negocio y que nadie te explique las cosas claro.
Veíamos un sector donde el autónomo era un número de expediente más. Gestorías que te mandaban el modelo trimestral sin explicarte qué estabas pagando ni por qué. Faltaba humanidad, cercanía y hasta sentido del humor.
Hoy somos nueve personas y nadie se ha ido del equipo. Guillem compagina Tax Factory con inversiones en startups; Luis está al cien por cien en el despacho. Somos distintos: uno es impulso, el otro es reflexión. Pero en una cosa coincidimos siempre: que tu asesor tiene que hablar tu idioma, no el de Hacienda.
Nos metimos en esto porque nos salió de dentro. Lo mismo que con el taller de bicicletas, solo que esta vez no se nos han acabado los clientes.