De autónomo a sociedad: cuándo dar el salto
Guía con números para pasar de autónomo a SL: impuestos, costes, deudas, empleados y errores que encarecen una transición mal coordinada.
La pregunta suele llegar disfrazada de cifra: “Facturo unos 50.000 € al año, ¿me conviene ser sociedad?” Parece concreta, pero la facturación aislada dice poco. Dos autónomos pueden ingresar lo mismo y cerrar el ejercicio con resultados muy distintos: 8.000 € de beneficio en un caso y 42.000 € en el otro. Su decisión fiscal, su necesidad de caja y el riesgo que soportan tampoco serán iguales.
No existe un nivel de facturación legal a partir del cual un autónomo español deba convertirse en sociedad limitada. La Ley de Sociedades de Capital define la SL por su capital, personalidad jurídica y responsabilidad limitada del socio, no mediante un umbral de ingresos. Ley de Sociedades de Capital, artículos 1 a 4 La conocida franja de 40.000 a 50.000 € no es un límite legal ni resuelve por sí sola la comparación fiscal. Sí puede ser un buen aviso para sacar la calculadora: a esas alturas quizá ya existan beneficio, equipo, contratos o dinero retenido suficientes para que la forma jurídica empiece a importar.
La comparación debe abarcar dos sistemas completos. Como autónomo, la persona declara el rendimiento de su actividad en el IRPF y es titular directa de contratos, activos y obligaciones. Una sociedad limitada es una persona jurídica distinta y un contribuyente separado, con cuentas propias, Impuesto sobre Sociedades y obligaciones mercantiles. Después aparece una segunda cuestión tributaria: cómo sale el dinero de la empresa para llegar al socio.
Esta guía se dirige a quien ya tiene una actividad en marcha y se pregunta cuándo pasar de autónomo a SL. No sustituye un análisis fiscal o jurídico individual. La residencia, la comunidad autónoma, las circunstancias familiares, el tipo de actividad, el reparto del capital, los contratos vigentes y la forma de documentar el traslado pueden cambiar el resultado.
Empieza por el beneficio y la caja, no por la facturación
La cifra útil es el beneficio sostenible antes de decidir cómo se remunerará el titular. Un trimestre excepcional, un proyecto irrepetible o varias facturas que difícilmente volverán a emitirse no deberían determinar una estructura que acarrea costes y obligaciones todos los años.
La simulación de doce meses debe incluir:
- ingresos que razonablemente puedan repetirse;
- gastos de explotación deducibles;
- dinero que el titular necesita retirar para sus gastos personales;
- contrataciones, financiación e inversiones previstas;
- costes de constitución y administración anual de la sociedad;
- tratamiento fiscal del sueldo o retribución del administrador, dividendos y beneficio retenido;
- activos, deudas y contratos que deban trasladarse; y
- coste y riesgo de mantener dos contribuyentes durante la transición.
La necesidad personal de efectivo suele inclinar el resultado. Si casi todo el beneficio acaba pagando la hipoteca y los gastos familiares, crear una empresa puede añadir una capa administrativa sin dejar apenas recursos dentro. Si una parte relevante puede quedarse para financiar equipo, personal o circulante, la comparación empieza a cambiar.
Las cifras de la tabla ayudan a decidir, pero no son presupuestos fiscales:
| Facturación anual | Gastos antes de remunerar al titular | Beneficio antes de remunerar al titular | Qué sugiere la cifra |
|---|---|---|---|
| 48.000 € | 30.000 € | 18.000 € | Los ingresos han cruzado un “umbral” popular en internet, pero el beneficio quizá no soporte la administración adicional de una SL. |
| 70.000 € | 22.000 € | 48.000 € | Conviene modelizar ambas formas. El resultado depende de las retiradas, el IRPF autonómico, la remuneración y el riesgo. |
| 110.000 € | 35.000 € | 75.000 € | Retener beneficio, contratar y asumir más exposición contractual puede hacer útil una SL, aunque el resultado fiscal exige cálculo. |
“SL a partir de 50.000 €” es un consejo pobre. Sustituye por una cifra visible todas las variables que de verdad cambian la decisión.
Qué cambia en el cálculo de impuestos
El autónomo incorpora el rendimiento neto de la actividad a su IRPF. El cálculo general combina la escala estatal del artículo 63 y la autonómica del artículo 74; la cuota efectiva depende de toda la declaración del contribuyente. Ley del IRPF, artículos 63 y 74 La sociedad calcula su propia base imponible y paga el Impuesto sobre Sociedades. Aun así, ninguna de esas frases permite saber qué opción deja más dinero disponible.
Para periodos impositivos iniciados en 2026, una sociedad que cumpla los requisitos y cuya cifra de negocios del año anterior sea inferior a un millón de euros aplica el 19 % a los primeros 50.000 € de base imponible y el 21 % al resto, salvo que le corresponda otro tipo. Ley del Impuesto sobre Sociedades, artículo 29 y disposición transitoria 44
Son porcentajes sobre la base imponible, no sobre las facturas ni necesariamente sobre el resultado contable. Pensemos en una microempresa que cumple los requisitos y tiene 60.000 € de base imponible en un periodo de 2026, sin deducciones ni otro tipo especial. La cuota íntegra sería de 9.500 € por los primeros 50.000 € más 2.100 € por los 10.000 € restantes: 11.600 €. El cálculo no incluye el impuesto personal cuando el socio cobra una retribución o recibe dividendos. También variará si una remuneración deducible ya redujo la base de la sociedad.
El 15 % se incluye en demasiadas simulaciones
La Ley del Impuesto sobre Sociedades reserva un tipo del 15 % para las entidades de nueva creación que realizan una actividad económica, durante el primer periodo con base positiva y el siguiente, siempre que cumplan los requisitos. El mismo artículo impide considerar nueva una actividad que una persona física desarrolló durante el año anterior si esa persona tendrá más del 50 % de la nueva sociedad. Ley del Impuesto sobre Sociedades, artículo 29
La exclusión afecta de lleno al supuesto de esta guía: un autónomo traslada su actividad existente a una SL que controla. Aplicar el 15 % simplemente porque la empresa estrena NIF puede infravalorar la factura fiscal. Antes hay que comprobar la actividad, quién la ejercía, la propiedad y la posible pertenencia a un grupo.
El dinero de la empresa no es el dinero del socio
Cuando la SL factura el trabajo, el cobro pertenece a la sociedad. El socio puede recibir dinero mediante una vía correctamente documentada: relación laboral o profesional cuando corresponda, retribución por el cargo de administrador, reembolso de gastos, devolución de un préstamo o dividendos. Cada fórmula tiene consecuencias mercantiles, fiscales y personales distintas.
Los estatutos no son un trámite decorativo. El artículo 217 de la Ley de Sociedades de Capital establece que el cargo de administrador es gratuito salvo que los estatutos indiquen lo contrario y determinen el sistema de remuneración. Ley de Sociedades de Capital, artículo 217 Las operaciones entre la sociedad y un socio o administrador también pueden quedar sujetas a las reglas de operaciones vinculadas y deben valorarse a mercado en el Impuesto sobre Sociedades. Ley del Impuesto sobre Sociedades, artículo 18
Una simulación engañosa compara el tipo marginal más alto del IRPF del autónomo con un tipo de Sociedades y llama ahorro a la diferencia. Hay que seguir el dinero hasta el final: beneficio empresarial, impuesto de la empresa, remuneración del titular, posibles dividendos, IRPF, Seguridad Social, obligaciones anuales y cantidad que permanece en la SL.
La sociedad limitada resulta más plausible cuando el beneficio es estable, una parte puede quedarse en el negocio, crece el riesgo comercial y el titular está dispuesto a mantener una administración y una contabilidad societarias separadas. Es una inferencia para decidir basada en el marco de personalidad jurídica, capital y administración de la Ley de Sociedades de Capital, no una prueba legal. Ley de Sociedades de Capital, artículos 1 a 4 Pierde atractivo si el beneficio fluctúa, hay que retirar casi toda la caja o la única motivación es un tipo nominal.
Cuánto cuesta crear y mantener la SL
La ley permite constituir una SL con un euro de capital. Hasta que el capital más la reserva legal alcancen 3.000 €, debe destinarse a esa reserva al menos el 20 % del beneficio. Si la sociedad se liquida sin patrimonio suficiente para pagar sus obligaciones, los socios responden solidariamente de la diferencia entre el capital suscrito y 3.000 €. Ley de Sociedades de Capital, artículo 4
Ese euro es capital aportado a la empresa, no un honorario profesional ni un ahorro fiscal. Aportar 3.000 € evita el régimen especial previsto por debajo de esa cifra y da fondos iniciales al negocio. Tampoco garantiza que 3.000 € sean circulante suficiente.
La guía DUE de PAE Virtual publica dos supuestos de aranceles CIRCE. Con estatutos tipo y capital no superior a 3.100 €, los aranceles notariales y registrales son, respectivamente, 60 € y 40 €, más IVA. Si el capital supera 3.100 €, la guía recoge 150 € y 100 € más IVA; aplica también esas cuantías cuando no se usan estatutos tipo. Son importes de la tramitación CIRCE, no de todos los conceptos que puede necesitar la operación. Guía DUE de PAE Virtual para sociedades limitadas, páginas 12 y 13
El par mínimo publicado para notaría y registro suma 100 € más IVA. No es el precio cerrado de una sociedad operativa. El presupuesto puede incluir certificación de denominación, estatutos o pacto de socios a medida, análisis profesional del traspaso, trabajo laboral, cambios contractuales, licencias y fiscalidad de los activos aportados. El importe varía porque también lo hacen los negocios.
El coste anual pesa más que la escritura. Los administradores deben formular las cuentas anuales dentro de los tres meses siguientes al cierre y las cuentas aprobadas se depositan en el Registro Mercantil conforme a los plazos legales. Ley de Sociedades de Capital, artículos 253 y 279 Una sociedad inscrita sigue obligada a presentar el Impuesto sobre Sociedades aunque esté inactiva. AEAT: sociedades inactivas
Pide un presupuesto anual que separe contabilidad, declaraciones periódicas, cuentas anuales, depósito registral, Impuesto sobre Sociedades, nómina o retribución del administrador, secretaría jurídica y tiempo de asesoramiento. Una constitución barata seguida de un servicio anual difuso no permite comparar bien.
Las deudas antiguas del autónomo no desaparecen
Crear una SL traza una frontera para la actividad que realice la empresa desde que empieza a operar. No reescribe lo sucedido antes.
Una factura de proveedor, préstamo, alquiler, liquidación tributaria u otra obligación contraída por la persona sigue siendo su deuda salvo que se pague o se transmita de forma válida. Conforme al artículo 1205 del Código Civil, sustituir a un deudor requiere el consentimiento del acreedor. Código Civil, artículo 1205 Cambiar el nombre en la factura siguiente o pagar una cuota desde la cuenta de la sociedad no libera por sí solo al deudor original.
Antes del traspaso, prepara una relación de deudas. Para cada una, anota acreedor, deudor, saldo, garantía, aval personal, vencimiento, domiciliación y necesidad de consentimiento para la cesión o novación. Las deudas tributarias y con la Seguridad Social requieren su propio análisis de derecho público; no deben tratarse como el saldo de un proveedor.
La responsabilidad limitada protege al socio frente a las deudas ordinarias de la sociedad, pero no borra sus deudas personales, los avales ni las responsabilidades que la ley puede atribuir a los administradores. La Ley de Sociedades de Capital puede hacer responsables a estos últimos por daños causados mediante actos contrarios a la ley o incumplimientos de sus deberes. El artículo 367 regula además la responsabilidad por obligaciones posteriores cuando no se atienden ciertos deberes ante una causa legal de disolución. Ley de Sociedades de Capital, artículos 1, 236 y 367
La separación jurídica sigue siendo valiosa cuando el negocio la respeta: los contratos identifican al proveedor correcto, las facturas coinciden con las cuentas bancarias, la empresa está financiada de forma adecuada, las decisiones se documentan y el socio no usa el patrimonio social como si fuera personal.
Decide qué adquiere realmente la sociedad
La SL no hereda una actividad por insinuación. Hay que listar lo que la mantiene en funcionamiento:
- efectivo y derechos de cobro;
- equipos, existencias, vehículos y software;
- dominios, propiedad intelectual y datos de clientes;
- locales, arrendamientos y licencias;
- contratos con clientes y proveedores;
- financiación y garantías;
- empleados y obligaciones acumuladas; y
- periodos fiscales abiertos, reclamaciones y litigios.
Cada elemento necesita una vía: compraventa, aportación no dineraria, cesión, licencia, novación, sucesión laboral o permanencia en la persona. En cada contrato hay que comprobar si se puede ceder y si exige el consentimiento de la otra parte antes de fijar la fecha. Es un control previo: el artículo 1205 del Código Civil exige el consentimiento del acreedor para sustituir al deudor, mientras que cada contrato y norma especial pueden imponer reglas distintas. Código Civil, artículo 1205 Las autorizaciones de actividades reguladas pueden seguir un procedimiento específico. Los deudores de las facturas pendientes deben saber dónde efectuar un pago válido.
La fiscalidad depende de qué se traslada y de cómo se hace. El artículo 7 de la Ley del IVA declara no sujeta la transmisión de un conjunto de elementos corporales y, cuando proceda, incorporales que formen una unidad económica autónoma, con las condiciones y exclusiones del propio precepto. Una simple venta de activos no recibe ese tratamiento porque las partes la llamen traspaso de negocio. Ley del IVA, artículo 7.1
Una aportación no dineraria a una sociedad puede generar en el IRPF una ganancia o pérdida patrimonial calculada según la regla especial del artículo 37. Ley del IRPF, artículo 37.1.d En este punto, fiscal y jurídico deben trabajar sobre el mismo inventario. El abogado necesita saber qué título y consentimiento hacen falta; el asesor fiscal, la forma y los valores de la transmisión; y contabilidad, los asientos de apertura y sus justificantes.
Los empleados actuales pueden pasar por mandato legal
Cerrar las nóminas del empresario individual y firmar contratos nuevos con la SL no siempre es una elección libre. Si la operación transmite una entidad económica que mantiene su identidad, el artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores la considera sucesión de empresa. El cambio de empleador no extingue los contratos y la nueva empleadora queda subrogada en los derechos y obligaciones laborales y de Seguridad Social existentes. Estatuto de los Trabajadores, artículo 44.1 y 2
En una transmisión entre vivos, la persona cedente y la nueva empleadora responden solidariamente durante tres años de las obligaciones laborales anteriores que no se hayan satisfecho. El artículo 44 regula también la continuidad del convenio colectivo aplicable y la información a la representación legal de la plantilla o, si no existe, a las personas afectadas. Estatuto de los Trabajadores, artículo 44.3 a 8
El expediente práctico debe conciliar identidad, antigüedad, contrato, jornada, salario, convenio, vacaciones, retribución variable, situación en Seguridad Social y posibles reclamaciones de cada empleado. Las fechas de cierre de nómina, pago bancario y contabilización deben cuadrar. Empezar el análisis jurídico después de haber tramitado una baja puede convertir una reorganización prevista en un conflicto.
Es posible que sigas en el régimen de autónomos
Tener una SL no siempre saca al socio del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). La Ley General de la Seguridad Social incluye a quienes dirigen o trabajan habitual y personalmente para una sociedad de capital con ánimo de lucro y tienen su control efectivo.
El artículo 305 considera que existe control efectivo, en todo caso, con una participación del 50 %. También se presume, salvo prueba en contrario, cuando al menos la mitad del capital está distribuida entre socios con quienes convive y a quienes está unido por vínculo conyugal o parentesco por consanguinidad, afinidad o adopción hasta segundo grado. Las otras presunciones, también rebatibles, se aplican cuando la persona posee al menos un tercio, o al menos una cuarta parte y además ejerce funciones de dirección y gerencia. Ley General de la Seguridad Social, artículo 305.2.b
Los porcentajes son reglas de encuadramiento, no una respuesta completa para todos los socios. Importan las funciones, la remuneración, el control y las participaciones familiares. Revisa la Seguridad Social a la vez que los estatutos, el nombramiento de administrador y el sistema retributivo, antes de que la empresa empiece a pagar al titular.
La transición necesita una fecha de corte
El periodo de solapamiento concentra las incoherencias más caras. La sociedad ya existe, pero algunos clientes reciben facturas personales. El autónomo paga gastos empresariales. La plantilla cambia de empleador en un sistema, pero no en otro. El balance inicial contiene activos sin documento de transmisión. Las dos cuentas bancarias cobran una misma actividad.
Una transición controlada fija una fecha de corte, inventaría cada activo, contrato, deuda y empleado, documenta cada traslado, activa la sociedad, concilia a los dos contribuyentes y solo entonces da de baja la actividad individual que de verdad ha terminado. Es una secuencia de control deducida del proceso oficial de constitución por CIRCE y de las reglas de transmisión citadas, no una lista impuesta por una ley. Guía DUE de PAE Virtual para sociedades limitadas
Una secuencia práctica sería:
- Comparar ambas estructuras con un año completo de beneficio, caja personal y obligaciones recurrentes.
- Elegir propiedad, gobierno, remuneración del administrador y estatutos adecuados.
- Reservar la denominación, otorgar la escritura, inscribirla y obtener la identidad fiscal. Si falta documentación, el NIF será provisional; para obtener el definitivo, la entidad debe aportar la escritura o documento de constitución y, cuando proceda, la certificación registral pendiente. AEAT: solicitud del NIF de una entidad
- Aprobar un plan de traslado único para activos, contratos, deudas, empleados, datos, licencias y tratamiento tributario.
- Recabar los consentimientos y cumplir la información o consulta laboral antes de la fecha efectiva.
- Activar facturación, banca, contabilidad, impuestos, nóminas y control documental de la empresa en la fecha acordada.
- Conciliar el último periodo del autónomo con los saldos iniciales de la sociedad y conservar la prueba de ambos.
- Presentar la modificación o baja censal solo por la actividad que haya cesado. Si continúa otra actividad individual, documentar su frontera.
Para mantener una frontera verificable, cualquier facturación personal que continúe debe corresponder a una actividad real del autónomo, separada de los contratos, facturas, gastos, flujos bancarios y prestación efectiva de la SL. Es un control operativo derivado de que la sociedad tiene personalidad jurídica propia y responde de sus obligaciones. Ley de Sociedades de Capital, artículos 1 a 4
No basta con constituir una carcasa. La empresa debe convertirse en la parte que contrata y opera de verdad.
Errores que aparecen cuando cada asesor trabaja por separado
En este cambio, los fallos de coordinación salen caros. El asesor fiscal puede calcular Sociedades sin saber que el banco no liberará al autónomo. El abogado puede redactar una aportación de activos sin conocer su valor fiscal. El equipo laboral puede cambiar el empleador sin estudiar la sucesión de empresa. Contabilidad puede abrir un balance que ni la escritura ni el contrato de transmisión respaldan.
Hay errores ante los que conviene detener el cambio. Uno consiste en aplicar automáticamente el 15 %, aunque trasladar la actividad del año anterior impida cumplir la condición de actividad nueva. Otro usa un euro de capital porque la ley lo permite, dejando a la sociedad bajo las salvaguardas especiales hasta 3.000 € y sin efectivo para las facturas corrientes.
Los movimientos bancarios pueden esconder otro problema. La empresa paga un préstamo personal antiguo, pero el acreedor nunca aceptó sustituir al deudor y nadie documenta el tratamiento contable. En el ámbito laboral, la firma de contratos nuevos puede aparentar que reinicia la antigüedad u otros derechos que, conforme al artículo 44, podrían continuar.
La versión más desordenada deja dos proveedores para un solo encargo. El presupuesto nombra al autónomo, la factura a la SL y el cliente paga en una cuenta personal. Los ingresos, el IVA, el cumplimiento del contrato y el derecho de cobro ya no cuentan la misma historia.
Utiliza un solo plan de transición compartido por los equipos fiscal, contable, laboral y jurídico. Para cada línea material, anota el acto jurídico, el tratamiento fiscal, el asiento contable, la persona responsable, la prueba y la fecha efectiva.
Los equipos fiscal y contable y de asesoría jurídica de TaxFactory trabajan sobre un mismo expediente de transición. La primera reunión debería resolver dos preguntas: qué debe trasladarse o permanecer y qué muestran las dos simulaciones completas de doce meses.
Una decisión que quepa en una página
Antes de autorizar el cambio, pide una comparación escrita que responda:
- ¿Qué beneficio recurrente se ha usado y qué volatilidad se ha excluido?
- ¿Cuánto dinero retirará el titular, mediante qué vía jurídica y con qué tratamiento fiscal y de Seguridad Social?
- ¿Qué beneficio podrá quedarse en la empresa?
- ¿Qué tipo del Impuesto sobre Sociedades de 2026 se ha aplicado y por qué corresponde o no el 15 %?
- ¿Cuánto cuestan la constitución, el capital inicial y las obligaciones anuales?
- ¿Qué deudas, activos, contratos y empleados cambian, con qué documentos y en qué fecha?
- ¿Qué riesgos siguen siendo personales por deudas previas, avales o deberes del administrador?
- ¿Qué ocurre si la facturación cae un 20 % durante el primer año?
Si la recomendación no soporta esas preguntas, todavía no está lista. Una conclusión correcta puede ser “sigue como autónomo otro año”. También puede ser “constituye ahora por razones contractuales, de plantilla o de riesgo aunque el ahorro fiscal del primer ejercicio sea pequeño”. Decide para el negocio que existe, con el coste de la transición visible antes de firmar nada.
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué facturación debe un autónomo crear una SL?
No existe un umbral legal de facturación. La franja de 40.000 a 50.000 € que suele citarse solo sirve como aviso para hacer una simulación. Hay que valorar el beneficio imponible sostenible, cuánto dinero necesita retirar la persona, los planes de contratación y financiación, el riesgo y el coste anual de mantener la sociedad.
¿Se aplica el 15 % de Sociedades si traslado mi actividad de autónomo a una empresa nueva?
No necesariamente. El artículo 29 excluye el tipo reducido de nueva entidad cuando una persona física desarrolló la actividad durante el año anterior y tendrá más del 50 % de la nueva sociedad. Antes de usar el 15 % en una previsión hay que comprobar la actividad y la propiedad.
¿Mis antiguas deudas de autónomo pasan a la SL?
No de forma automática. La deuda sigue correspondiendo a quien la contrajo salvo que se pague o se transmita válidamente. Sustituir al deudor exige el consentimiento del acreedor conforme al artículo 1205 del Código Civil. Las garantías, las deudas públicas y cada contrato requieren una revisión propia.
¿Qué ocurre con mis empleados cuando la SL asume el negocio?
Si se transmite una entidad económica que mantiene su identidad, el artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores establece la sucesión de empresa: el empleo no termina y la nueva empleadora asume los derechos y obligaciones laborales y de Seguridad Social correspondientes. Hay que revisar los hechos y las obligaciones de información antes del traspaso.
¿Puedo seguir facturando como autónomo después de crear la sociedad?
Solo si las actividades de la persona y la sociedad están realmente delimitadas y funcionan como tales. Clientes, contratos, facturas, gastos, flujos bancarios y prestación efectiva deben corresponder al proveedor real. Dividir sobre el papel una única actividad sin sustancia comercial provoca incoherencias contables y fiscales. Esta frontera es una consecuencia práctica de que la SL tenga personalidad jurídica propia y responda de las obligaciones sociales.
La Ley de Sociedades de Capital establece esa personalidad jurídica propia desde la inscripción.